La 'Alianza por la Crianza' denuncia la indefensión y soledad de las familias para conciliar ante el final del curso escolar.
Se acerca el final del curso escolar y millones de madres y padres se enfrentan un año más al dilema de cómo conciliar en verano, una preocupación que está en el día a día de las familias pero que en estas fechas pasa a ser un auténtico problema.
Así lo hemos denunciado desde la Alianza por la Crianza, entidad que destaca la indefensión y soledad que sufren las familias a la hora de afrontar la atención de sus hijos e hijas cuando ya no hay colegio, y la necesidad de poner en marcha de manera urgente medidas de conciliación que funcionen y lleguen a todas las familias.
Las cinco entidades que conformamos la Alianza, consideramos que el modelo actual de conciliación sigue depositando el peso de los cuidados en las familias, sin ningún apoyo público que lo sostenga.
“Las familias se enfrentan a un auténtico dilema en estas fechas, tienen que hacer malabares para poder conciliar, con un importante desgaste físico y mental que se repite año tras año”
“Conciliar es fácil cuando se pueden pagar actividades extraescolares para todos tus hijos e hijas o disponer de días e permiso laboral no remunerado, pero para una gran mayoría de familias esto no es posible”. Esto es especialmente relevante teniendo en cuenta los datos de pobreza y bienestar en nuestro país: 2.6 millones de niños y niñas viven en hogares que no pueden permitirse al menos una semana de vacaciones al año.
El problema de la conciliación afecta a todas las familias con hijos e hijas, pero lo sufren especialmente las familias numerosas, familias monomarentales, las que tienen algún miembro con discapacidad que requieren apoyos o cuidados especiales y las familias en situación de vulnerabilidad, que no pueden costear los campamentos, tampoco pueden desdoblarse en turnos o permitirse faltar al trabajo, y menos si esto tiene un reflejo en la nómina.
¿Qué ocurre con las monomarentales?
En el caso de las familias monomarentales migradas, la conciliación se vuelve todavía más compleja ante la ausencia de familiares cercanos o redes comunitarias consolidadas. De hecho, en el estudio “Monomarentalidad Migrada desde una perspectiva interseccional II” (FAMS, 2024), las ayudas a la conciliación dirigidas a madres e infancia aparecían como una prioridad en cuanto a los recursos que creían las mujeres que faltaban por resolver los problemas de las familias monoparentales, incluso por encima del acceso a la vivienda. Precisamente, la actual crisis habitacional también impacta directamente en la capacidad de conciliar: muchas familias se ven obligadas a desplazarse a municipios alejados para poder acceder a una vivienda asequible, perdiendo así las redes de apoyo cercanas que permiten sostener el cuidado cotidiano.
Alianza por la Crianza
La Alianza por la Crianza es una iniciativa de cinco entidades con el objetivo de dar respuesta a una situación cada vez más difícil para las familias: el aumento del coste de la crianza, la precariedad laboral, el encarecimiento de la vivienda y la falta de políticas de conciliación suficientes. Desde el pasado mes de mayo, la Alianza ha puesto en marcha una campaña de recogida de firmas que, entre otras peticiones que se trasladarán a los responsables políticos, se encuentra la aprobación urgente de una prestación universal a la crianza.








