La infancia en las familias monoparentales sigue sin derechos.
“Llevamos años alertando que nuestras hijas e hijos no comen la mitad, siguen creciendo y necesitan ropa, no duermen en media cama, siguen necesitando los mismos materiales que conlleva su educación que el resto. Son los mismos gastos de crianza con un único sueldo y en vez de recoger esto, que es algo lógico, nos encontramos que a las familias monoparentales se nos sigue desplazando a un segundo plano, y en consecuencia, saltándose los derechos de la infancia de nuestras familias”. Afirma Carmen Flores, presidenta de FAMS.
Actualmente, una de cada cuatro familias con menores en España es monoparental, y más del 80% están encabezadas por mujeres. Según el INE, estas familias presentan una tasa de riesgo de pobreza superior al 50%, la más alta entre los hogares. Una realidad contrapuesta a otra: como señaló Save the Children en 2024, el coste de crianza por hija o hijo se situó en 758 euros, aumentando un 13% respecto a 2022. Una contraposición que hizo a las monomarentales situar la educación de sus hijas e hijos, por detrás de la vivienda como gasto con mayores dificultades para afrontar.
FAMS reivindica los derechos de la infancia de las familias monoparentales

El artículo 2 de la Convención sobre los Derechos del Niño, ratificada por España, establece que los Estados tomarán todas las medidas apropiadas para garantizar que el niño o niña se vea protegido contra toda discriminación haciéndole sujeto de derecho independientemente de su familia; sin embargo, la falta de reconocimiento legal de la monoparentalidad contradice este principio y deja a miles de niñas y niños de familias monoparentales sin acceso equitativo a educación, vivienda y alimentación debido a la ausencia de políticas públicas que apoyen su crianza. La federación observa y denuncia, que cuando se establecen políticas públicas se menciona a familias, pero no se hace distinción entre biparentales y monoparentales, y al no contemplarse esto, no se establece un baremo que corrija esta desventaja.
Al igual que en términos económicos, los tiempos de cuidado y conciliación no se reparten entre dos personas sino que todo recae sobre una, lo que repercute, en el empleo de las monoparentales, según el XIII Informe Monomarentalidad y Empleo de la Fundación Adecco el 72.8% de las monomarentales encuestadas ha rechazado un empleo por no poder conciliar, a pesar de que un 84% aceptaría un puesto de trabajo por debajo de su cualificación y el 45% un empleo en economía sumergida o irregular ante la urgencia de ingresos económicos.
JORNADAS LA INFANCIA EN EL CENTRO 2023
Patricia Bezunartea, Directora General de Diversidad Familiar y Derechos Sociales, Ricardo Ibarra, Director de la Plataforma de Infancia y Carmen Flores, presidenta de FAMS inauguraron el acto, poniendo las cifras de infancia sobre la mesa. Haz clic en la imagen para poder acceder al vídeo de inauguración.
Isabel Lázaro, profesora en la Facultad de Derecho de la Universidad Pontificia Comillas, Omar Anguita miembro de la Comisión de Derechos de la Infancia y la Adolescencia del Congreso de los Diputados y Cristina de la Serna, directora del Departamento de Igualdad y Lucha contra la Discriminación de la Fundación Secretariado Gitano y Violeta Assiego, abogada experta en DDHH, infancia y género hicieron de esta mesa un diálogo de especial relavancia en cuanto a los derechos de la infancia. Haz clic en la imagen para ver el vídeo.
Inmaculada Alonso, presidenta de FAGAMOS, Miriam Tormo entonces presidenta de MSPE e Isabel Villaverde coordinadora Centro Abierto ASMS, como madres monomarentales expusieron lo que supone en rutina, y por supuesto en la de sus hijas e hijos, las diferentes discriminaciones existentes hacia la monoparentalidad. Haz clic en la foto para acceder al vídeo de la mesa.
La falta de apoyo del Estado en políticas de conciliación es un problema general de las familias del país que se intensifica en las familias monoparentales en particular, FAMS ha insistido en ello en su campaña CONCILIA O REVIENTA en la que varias monomarentales han dado su testimonio sobre las problemáticas que experimentan en la conciliación desde un “No tengo tiempo de calidad para disfrutar con mis hijos y para cuidarme yo” “tengo que hacer malabares para pagar las extraescolares”, “las empresas no contemplan que un niño o niña no elige ponerse enfermo un día u otro y sólo estoy yo para cuidar” a “las políticas de conciliación no nos están contemplando desde el mismo lugar de salida y eso repercute a nuestras hijas e hijos” son algunos de los testimonios que se recogen.
Por otro lado, a pesar del avance que supone la publicación en julio del Real Decreto sobre permisos de nacimiento y adopción que amplía la duración de dichos permisos de las familias monoparentales, desde la federación se experimenta una “alegría contenida”, ya que las monoparentales siguen teniendo seis semanas menos que las familias biparentales y sigue existiendo una invisibilización la realidad de la monoparentalidad: dificultades laborales, un único ingreso, el encarecimiento del coste de vida y de crianza y la sobrecarga de cuidados, que conlleva a una limitación de recursos económicos y de tiempo para acompañar a las hijas e hijos. Desde la federación se insiste en que es responsabilidad del Estado salvaguardar el equilibrio entre los pilares básicos de empleo, conciliación y vivienda en cualquier familia, un apoyo y protección que se está incumpliendo a pesar de señalarse en el artículo 39 de la Constitución que los poderes públicos aseguran la protección social, económica y jurídica de la familia, la protección integral de los hijos al considerarse iguales ante la ley con independencia de su filiación y de las madres cualquiera que sea su estado civil, añadiendo que la infancia gozará de la protección prevista en los acuerdos internacionales que velan por sus derechos.

Los derechos de la infancia no son jauja
Desde la Red Estatal de Entidades de Familias Monomarentales, se estableció que el tono de la campaña se alejase del enfado y se priorizase un humor sarcástico/irónico sin dejar de lado la denuncia social que se busca.
¿Cómo se vería a una madre monomarental con su hijo o hija si “acatase” la vulneración de sus derechos? ¿Cómo se lo explicaría al niño o niña? ¿Qué pasa cuando la monoparentalidad no puede adaptarse a lo “normativo”? ¿Qué pasaría si renunciásemos a nuestros derechos? Haz clic en cada imagen para acceder al contenido.
“Nuestro modelo de familia tiene doble riesgo de exclusión social que el resto de las familias, si ponemos en la balanza el número de familias biparentales y monoparentales, que la nuestra tenga el doble de riesgo de pobreza y la mitad de ingresos, indica mucho como está el amparo de las políticas familiares y de infancia. Nos están obviando” Concluye Carmen Flores, presidenta de la federación.











